domingo, 14 de febrero de 2010
Prometo
Espero que esta sea una promesa que pueda cumplir y no se vaya directamente a la papelera de reciclaje de mi computador.
martes, 18 de noviembre de 2008
Cristianismo y Política II
Esto me recuerda mis clases de Derecho Político, cuando la política empezó a interesarme (principalmente como ciencia) Recuerdo muy bien aquella clasificación de la política en su faz agonal y su faz arquitectónica. Lo que acabamos de vivir, es la faz agonal, es decir la lucha por alcanzar el poder político; lucha que en nuestro caso particular se tradujo en alcanzar el sillón edilicio y los cupos del concejo municipal. Pero ahora viene lo realmente interesante de la política, la faz arquitectónica: el cómo se gobierna una vez en el poder.
La pregunta que dejé planteada en mi tema anterior dice relación con la postura que debemos tomar como cristianos frente a la política. Dicha postura tendrá distintos matices en cada faz de la actividad política, pero es imposible afirmar que será distinta, pues la política está compuesta por ambas faces o caras.
Muchos cristianos afirman que es imposible que un cristiano participe en política, fundamentándose principalmente en la actividad conducente a alcanzar el poder político, es decir la faz agonal. Centran su afirmación en la serie de "mentiras" de los candidatos a fin de conseguir los votos de los incautos. Cuando llegamos al tema de cristianos en el poder, nos encontramos con la afirmación de que tampoco se puede estar ahí, pues en término muy coloquial "se subirán los humos a la cabeza" Entonces, es mejor no participar de la política.
Otros cristianos, dicen que debemos participar activamente de la política, involucrándonos en cada gestión por alcanzar el poder y mantenerlo. No importa lo que se deba hacer, pues lo importante es "estar ahí", siendo el fin último de la actividad política "recuperar el lugar que por tanto tiempo perdimos" Suena bastante llamativo e incluso lógico, pero si el fin de la actividad política es solamente ese, vaciado de todo contenido valórico y técnico, no tiene ningún sentido.
Mi postura, es otra. Creo que es fundamental alcanzar posiciones políticas y ocupar aquellos lugares que tanto tiempo han estado negados para el mundo cristiano-protestante, pero creo mucho más importante tener una posición clara frente a los temas que rozan la política. No podemos llegar a lugares públicos con el fin de predicar. Para predicar está la plataforma de la iglesia misma. Si queremos llegar a lugares públicos, debemos hacerlo para proponer un camino más alto que es el del evangelio, sin siquiera decir una palabra. Nuestras ideas y hechos mostrarán ese camino, pero para poder mostrarlo, primero debemos conocerlo.
Lo fundamental es comenzar un proceso de reflexión y profundización de nuestras creencias e ideas. Debemos tener claro quienes somos y que queremos. No se trata solo de ayudar a las personas, pues existen otras instancias para hacerlo. No se trata solo de dar un discurso, pues hay muchos y de todas clases. Se trata de mostrar el Reino de Dios con sus valores y principios. Creo firmemente que se puede ser cristiano y político, pues el llamado de Dios es de estar a la cabeza. ¿Cómo defenderemos nuestras creencias en un parlamento en donde la alta mayoría ya no cree en Dios? ¿Qué podemos decir frente a temas tan cruciales para una nación como la legalización del aborto, de los matrimonios homosexuales, de la educación agnóstica? Primero debemos tener claro que pensamos y luego debemos tomar acciones conducentes a manifestar aquello que creemos. Será dificil, como lo fue para los primeros cristianos oponerse a un imperio que los llevaba a los circos para ser comidos por las fieras o quemados. La Biblia muestra un camino más alto: no conformarnos a este siglo, no conformarnos a esta forma de hacer política, de hacer gobierno, de hacer país. Creo con todo mi corazón que tenemos mucho que entregar, pero debemos comenzar ahora. Es tiempo de influir también en la política, pero desde dentro, con nuestras creencias, con nuestros valores, con nuestras ideas, que deben provenir todas de Dios y su corazón.
lunes, 8 de septiembre de 2008
Cristianismo y Política
Después de mucho tiempo de inactividad en mi blog, vuelvo a escribir algunas líneas. Cuesta darse el tiempo para sentarse frente al computador a compartir pensamientos. No ha sido un tiempo de inactividad general, solo ha sido inactividad bloggera. Tengo varios temas que pretendo subir apenas pueda. Bueno, el motivo de escribir tiene relación con la cercana elección municipal 2008 en mi querido Chile. Esta campaña en particular tiene ribetes polémicos, pues la oposición presenta por primera vez en varios años (en mi opinión) una propuesta frente al desgaste de la Concertación. Se presenta entonces un caldo de cultivo para la confrontación. La Concertación por un lado, trata de justificar lo injustificable y la Alianza por el otro, condena incluso lo incondenable. ¿Existe un verdadero ánimo de crear país, o simplemente un afán enfermizo de conservar el poder o de llegar a él? Hoy el tema nos toca más cerca que antes, pues el evangelio ya no es solo de los barrios marginales, sino que también llega al ámbito político (a veces marginal también, no por su posición económica, sino por sus pobres ideas y principios) Entonces, ¿qué debemos hacer los cristianos? Frente a esta pregunta tenemos al menos tres opciones:- Enajenarnos de todo lo político
- Participar activamente, desde dentro de la política
- Presentar una postura política más alta de lo que hoy existe
viernes, 1 de febrero de 2008
Evangelio y conflicto Indígena

Este conflicto está calando muy hondo en el corazón chileno y por supuesto que debe calar hondo en el corazón del pueblo de Dios. A mi entender nos encontramos con un conflicto de forma y de fondo. Trataré de dar mi opinión y la perspectiva bíblica de cada una de estas aristas, partiendo por el fondo de la cuestión.
Pues bien, Jesús en sus últimas palabras antes de ascender al cielo dio una orden para todos sus seguidores, incluyéndonos a los actuales: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”[3] Precisamente la palabra usada es tennos, con lo cual Jesús nos dice que en Chile no solo debemos llevar el evangelio a la nación chilena, sino a la nación mapuche, aymara, etc. Que quiero decir con esto, simplemente que
Desde mi tribuna como conocedor del ordenamiento jurídico chileno y en base a mis principios bíblicos, considero de vital importancia el reconocimiento constitucional de las diversas etnias (o naciones) que conviven en nuestro país. Este reconocimiento debe incluir el reconocimiento de su cultura y valores y la protección de los mismos, de su idioma y por supuesto de su propiedad. Aquí es donde está el conflicto actual: el tema de la propiedad indígena.
Entre mis conversaciones de joven estudiante del Liceo de Hombres de Los Ángeles, pude escuchar alguna vez como el abuelo de alguien (no recuerdo si era compañero o no) se apropió de una gran cantidad de tierras en la precordillera de la mencionada ciudad. Dichas tierras eran pehuenches, pero esta persona aprovechándose de su superior educación y preparación, realizaba fiestas que duraban días y semanas en donde el alcohol corría como agua. En medio de esas “celebraciones” procedía a conseguir alguna firma o forma de consentimiento de los comensales. Los documentos siempre eran falsos y de esa forma fue adquiriendo terrenos. Otro de los medios usados era la compra a un muy bajo precio, lo que en nuestro ordenamiento está sancionado por medio de la figura de la lesión enorme. Por supuesto que todo esto sucedía en un marco de la más completa impunidad a causa de la protección y compadrazgo con las autoridades locales. Puede ser cierto todo lo anterior o no, pero el hecho es que en el ambiente existe el descontento al ver como los habitantes originales de esas tierras las perdieron a causa de su ignorancia de nuestras leyes y de su buena fe mal utilizada por personas inescrupulosas.
El tema de fondo, como mencione unas líneas más arriba, es el reconocimiento definitivo de los pueblos indígenas como parte del país pero con una cultura distinta que debe ser respetada. Esto puede parecer una contradicción para las ansias evangelizadoras, pero no es así. Dentro de lo que mencionamos como cultura se desarrollan las cosmovisiones, las formas de ver el mundo y relacionarse con él. Las culturas mapuche y pehuenche (son las más cercanas a mi zona, por tanto un poco más conocidas) responden principalmente a una cosmovisión panteísta. El mapuche posee un gran respeto por la tierra, pues considera que esta es divina, lo mismo que el sol, la lluvia y los distintos fenómenos naturales. Esto puede considerarse “normal” pues la mayoría de los pueblos indígenas responden a esta cosmovisión. Aquí entra en juego la cosmovisión cristiana, pues esta debe ser transmitida mostrando resultados. Pareciera que me contradigo, pero no es así y trataré de explicarme mejor. No es contradictorio pedir que se reconozca la cultura de un pueblo aún cuando esta sea contraria a nuestros principios cristianos. Hay una verdad más grande que todas las cosas y es que el hombre es hecho a imagen de Dios. Nuestros errores al ver el mundo son consecuencia del pecado que llevamos en nuestro interior, pero pueden ser transformados por medio de
No es posible que aún exista en nuestro país, que aspira al desarrollo, resabios de colonialismo o exclusionismo. Muchos hombres han muerto para borrar esos calificativos de nuestro diccionario. Pablo nos dice muy claramente que ya no debe haber esclavo ni libre, varón ni mujer; todo esto en la base del reconocimiento de Cristo como Salvador. En esta tarea de llevar el evangelio a los pueblos indígenas es de suma importancia, pero no lo principal el llevar
Ahora vamos a otro punto de esta discusión que es el tema de la forma. Como mencioné, estoy de acuerdo en la reclamación que los mapuches y pehuenches hacen de sus tierras que injustamente perdieron, pero esto no significa que la forma de actuar sea la indicada. Jesús se opuso al imperio romano, pero nunca lo hizo a través de la violencia, sino que al contrario buscó siempre las salidas pacíficas a los conflictos. El mismo dijo que debíamos amar incluso a nuestros enemigos. La violación de la propiedad privada es contra lo que Dios ha establecido para el hombre, por tanto en ningún caso puede ser justificable. Si bien es cierto el fondo del asunto es totalmente válido a mi entender, la forma que está tomando esta reclamación nunca lo será.
¿Qué puede hacer la iglesia al respecto? La iglesia no es un ente político para que busque salidas políticas a este asunto. La iglesia es la portadora de la verdad de Dios y lo que debe hacer es mostrar esa verdad. Debemos mostrar nuestra visión del mundo a los indígenas e impregnarlo de ella, pues ¿de qué sirve tener miles de hectáreas de tierra si no sabemos administrarlas? El cristianismo no es solo un concepto más, sino que es una forma práctica de vivir la vida de acuerdo a lo que Dios desea para el hombre. Por tal razón la tarea de la iglesia es sumamente amplia: debemos conocer la verdad de Dios y atrevernos a cruzar las fronteras para llevar dicha verdad a los que sufren. No olvidemos que tras los encapuchados que queman bosques y maquinarias, hay pecadores que necesitan el perdón de Dios como un día nosotros lo necesitamos. Cumplamos
Esperamos que entre esa gran multitud podamos encontrar una inmensa cantidad de hermanos mapuches, pehuenches y de cualquier otra etnia de nuestro país.
miércoles, 30 de enero de 2008
La Teología a las Calles

El profeta Oseas nos da palabra de Dios diciendo: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento”[1] Isaías agrega a esto: “El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento”[2]
Sin duda este conocimiento al que los profetas aluden no es un mero conocimiento intelectual, sino que va mucho más allá. El punto es llegar a comprender cual es este conocimiento. Para acercarnos a este concepto es necesario remontarnos al Israel del Antiguo Testamento. La vida religiosa de Israel orbitaba en dos grandes instituciones: el sistema sacrificial dado por Dios y lo relacionado con el Templo, y por otra parte encontramos
El punto que nos importa es entender por qué este conocimiento que existía en algunas clases o sectores no sirvió al momento de ser examinado por Dios, al punto de decir que el pueblo “no tiene conocimiento”. Como dije anteriormente este conocimiento no es solo un conocimiento intelectual, sino que muestra una disposición del corazón de buscar a Dios y comprender Su voluntad. Me atreveré a plantear una tesis en relación a esto, que si bien es cierto no tengo la seguridad plena de poder afirmarla en el contexto histórico que he mencionado, si creo poder afirmarla en el contexto actual. La falta de conocimiento del pueblo es responsabilidad de quienes poseen dicho conocimiento, al no ponerlo al alcance del común de las personas. Me explico, siempre ha existido un sector a quienes Dios ha iluminado con Su palabra, Su verdad. Lamentablemente este grupo no ha comprendido que Dios se les ha revelado en una mayor profundidad a fin de transmitir dicho conocimiento a quienes no lo tienen. No podemos culpar a Dios por nuestra negligencia, pues El ha provisto de
Considero lamentable la situación que vive
Concluyo afirmando la responsabilidad que tenemos de contribuir a la edificación del cuerpo de Cristo. Si entendemos más, si se nos ha abierto una mayor puerta de conocimiento, es para que otros conozcan a Dios y nosotros le adoremos con mayor intensidad.
___________
1. Oseas 4.6
